¿Alguna vez te preguntas a qué lugar del planeta va a parar o qué ocurre con la chatarra electrónica que el primer mundo desecha a diario?

El PNUMA (Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente) calcula que se generan, y desechan anualmente cerca de 50 millones de toneladas de aparatos electrónicos, de las que menos de una sexta parte se recicla correctamente.

Y es que aunque para su fabricación y montaje exista una industria del más alto nivel, el proceso de reciclado es totalmente inadecuado, suelen llevarse a países "tercermundistas" porque es muy rentable y no hay regulación del uso de componentes tóxicos, lo que convierte a sus receptores en victimas directas, incluso mortales, de dicha toxicidad, ya que terminan siendo destruidos, quemados o tratados con más productos químicos nocivos, y los que no pueden reciclarse fácilmente se vierte en caminos y campos; todo ello ocasionando graves daños al medio ambiente y poniendo en riesgo la salud humana.

Diversos daños para la salud y para el medio ambiente son generados por varios de los elementos contaminantes presentes en los desechos electrónicos, en especial el mercurio, que produce daños al cerebro y el sistema nervioso; el plomo, que potencia el deterioro intelectual, ya que tiene efectos perjudiciales en el cerebro y todo el sistema circulatorio. También el cadmio, que produce fallas en la reproducción y riesgo de infertilidad, entre otras afecciones; y el cromo, que produce problemas en los riñones y los huesos.

Mientras tenemos cualquiera de estos aparatos en la oficina o en casa no generan riesgos de contaminación. Pero cuando son lanzados en los vertederos de basura y se rompen, esos metales tóxicos se desprenden y pueden resultar mortales. Y aunque la vida útil de estos equipos es de aproximadamente diez años, al cabo de dos o tres suelen quedar obsoletos debido a los requerimientos de los nuevos programas y las nuevas versiones de los sistemas operativos, que sumado a la oferta constante de nuevas funcionalidades y nuevos diseños y una mayor accesibilidad por la disminución de los costos resulta en un permanente recambio. 

Quienes vivimos en el "primer mundo" solemos ignorar dónde va a parar la basura electrónica que generamos.

La ONU estima que el 80 % de la basura tecnológica generada en todo el mundo se exporta a países tercermundistas donde no existe ninguna regulación.

El mayor de esos vertederos donde los países occidentales vierten sus RAEE (Residuos de aparatos eléctricos y electrónicos) se encuentra en China, concretamente en la ciudad de Guiyu, Guandong, que lleva 20 años recibiendo residuos electrónicos principalmente de Estados Unidos, Canadá, Japón y Corea del Sur.

En Guiyu solo hay montañas de dispositivos electrónicos desechados entre rudimentarias chabolas que los "trabajadores" usan de taller, y solo disponen de herramientas manuales por lo que  desmontan los componentes con métodos totalmente rudimentarios.

Allí el aire está saturado de gases tóxicos, y el suelo, envenenado con altas dosis de plomo, aluminio, cromo y otros metales pesados. Debido a los altos niveles de plomo en el sedimento de los ríos ni siquiera hay agua potable, de hecho, el gran impacto medio ambiental en Guiyu, le convierte en el segundo lugar con más polución del planeta, y su población sufre un altísimo índice de todo tipo de afecciones respiratorias y cutáneas, úlceras, migrañas, etc. Los niños de la ciudad muestran, en su mayoría, síntomas de intoxicación por plomo, y su nivel de inteligencia es sensiblemente menor a la media nacional.

Aunque, cuando el daño estaba hecho, China aprobó una ley que prohibe la importación de residuos electrónicos, cada día siguen entrando toneladas de esta chatarra altamente tóxica. Una gran parte disfrazada para su exportación como donativos de material usado.

Por otro lado el grueso de la exportación se ha ido moviendo hacia países con leyes más permisivas, como Ghana, donde se encuentra otro gigantesco punto para verter RAEE; importando alrededor de 215.000 toneladas cada año. Muestras tomadas en los suelos también arrojan altas concentraciones de metales pesados, como plomo, cobre y mercurio.

El panorama de Agbogbloshie, un suburbio de Accra, es igualmente desolador:  lo que fue un humedal lo han convertido en un basurero electrónico inundado de marañas de cables y plástico ardiendo, en el que cientos de personas, en su mayoría jóvenes, escarban con palos entre la basura y prenden fuego, esperando que el plástico y la goma derretidos hagan asomar los preciados metales.

La mayoría de las personas que intentan subsistir con lo que puedan cobrar allí comienza rápidamente a padecer problemas de salud, sobre todo enfermedades cardiovasculares, trastornos nerviosos, erupciones e insomnio. Para cuando logran reunir algo de dinero, tienen que gastarlo en medicinas y somníferos, y se ven obligados a seguir haciendo el mismo trabajo para principalmente poder pagar sus tratamientos.

El rastro de la basura tecnológica que el primer mundo envía a África también se encuentra en la sangre de los inmigrantes africanos que llegan a Canarias. ¿Cómo se explica que en la sangre de los africanos se encuentren tan elevadas concentraciones de metales tóxicos presentes en la alta tecnología o, incluso, como ocurre con el vanadio, en cotas solo observadas entre obreros de una factoría austríaca de ese metal?

Fue lo que se propusieron abordar diez investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y el Hospital Insular en su estudio recien publicado en la revista “Environmental Pollition” -sobre los metales tóxicos que se encuentran en la sangre de los inmigrantes africanos que han llegado en los últimos años en patera al archipiélago-.

Los científicos de estas dos instituciones analizaron la sangre de 245 inmigrantes de 16 países del continente africano que se prestaron voluntarios a colaborar en la investigación durante dos meses desde su llegada a las islas, en su mayoría hombres, de entre 15 y 45 años y con aparente buena salud.

Los análisis revelaron tres elementos concretos (aluminio, arsénico y vanadio) en la sangre del 100 por cien de los sujetos del estudio, y otros metales, como el cromo, mercurio y plomo, en más del 90 por ciento de los sujetos.

Los datos más recientes publicados por Basel Action Network (BAN -organización sin fines de lucro con la misión de promover la salud y la justicia ambiental a nivel mundial), obtenidos a través de 205 dispositivos de rastreo GPS colocados dentro de los desechos electrónicos para descubrir su paradero final, revelan 16 nuevos ejemplos de exportaciones de desecho electrónico a países en desarrollo en las que participan 7 empresas.

El estudio revela que Goodwill Industries (Oxford, Michigan) sigue permitiendo la exportación de los productos electrónicos que recibe del público a pesar de las políticas para no hacerlo. Como muchas otras empresas de reciclaje estadounidenses, All-Green (Tustin), Attan Recycling (Chino), IQA Metals (Chino), Tri-Valley (Stockton), Great Lakes Recycling (Oak Park, Michigan), y Compucycle (Houston, Texas).

La exportación de estos desechos peligrosos a países asiáticos no viola las leyes de los Estados Unidos, pero sí el derecho internacional (Convenio de Basilea) y las leyes de los países importadores, como también las políticas declaradas por las propias empresas exportadoras, lo que las convierte en fraudulentas.

De las 7 empresas involucradas en ese último informe, dos tenían certificación R2 y 5 no estaban certificadas. Como solución al problema del fraude generalizado del reciclaje electrónico, BAN ha creado la Certificación de e-Stewards, una alternativa para recicladores éticos, que a diferencia de la Certificación "R2" no permite las exportaciones cuando es probable que sean ilegales en los países importadores, y utiliza rutinariamente dispositivos de rastreo GPS en su programa de verificación de e-Stewards para asegurar la integridad del programa.

A pesar del impacto cada vez más visible del trato inadecuado de desechos electrónicos, y según algunas previsiones, no parece que la tendencia vaya a cambiar en un futuro cercano, pero, ¿seguro que no podemos los usuarios hacer algo para aumentar el porcentaje de reciclado y reutilización eficiente y ayudar a revertir el nefasto panorama?

Desde asocaia ejercemos y promovemos el correcto reciclaje y/o reutilización de los materiales y compoonentes que utilizamos para desarrollar cualquier proyecto, y de cualquier tipo de desechos.